-¡No! ¡No!
Oí la alarma que tenía programada en el móvil y me desperté a sabiendas de que acababa de tener una horrible pesadilla, ya que me encontraba sobrecogido y estaba sudando. Pero no recordaba el sueño.
-Hijo, ¿qué te pasa? -gritaba mi madre desde su habitación mientras venía a mi cuarto.
Yo ni siquiera prestaba atención a lo que ella decía, ya que estaba adormilado aún y cuando ella llegó a mi habitación me dijo: "Acabas de tener una pesadilla."
Me acicalé rápidamente, ya que llegaba tarde a la escuela. De camino a ella, contemplé cómo una hoja caía de un árbol muy lentamente, como si estuviera planeando por voluntad propia... Tenía un matiz especial, era azul.

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