Y rápidamente el suelo se tiñó de blanco.
Cada copo que caía era especial. Cada uno tenía un brillo diferente.
Andé alrededor de dos horas, pero sin cansarme. Fue entonces cuando comencé a agobiarme y a pararme a pensar en lo que estaba sucediendo. Recapitulé: una hoja azul que había encontrado en el suelo primero me incitó a llevarla conmigo, luego me transportó a este lugar y ahora llevo dos horas caminando sin saber qué va a ser de todo esto. "¿Acaso voy a estar aquí encerrado de por vida?" pensé. Necesitaba respuestas a mis preguntas.
Comenzaba a tener frío...

No hay comentarios:
Publicar un comentario