Observó la hoja durante unos instantes e intentó comprender cómo había sucedido todo. Llegó a la conclusión de que volvió a su cama de alguna manera que no recuerda, ya que el mero hecho de abrir la puerta dorada no le habría transportado y dormido... Tal vez alguien quiso que no lo recordara...
Se levantó de la cama, desayunó, se vistió y se dirigió al instituto llevándose la misteriosa hoja azul consigo debido al poderoso deseo de tenerla siempre cerca. Al cogerla para meterla en el plástico no sintió nada, pero de camino a la escuela, algo le obligó a sacarla, y al sacarla vio que estaba seca y el azul era mucho más oscuro y desteñido.

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