Acabaron las clases y yo estaba agotado, pero deseando llegar a casa para analizar la misteriosa hoja. Llegué en seguida, pues fui corriendo.
Comí ansiosamente, pues las ganas de verla de nuevo me podían. Subí a mi cuarto y la saqué del plástico en el que estaba metida. Entoces saqué un microscopio viejo que usaba mi padre, científico, y comencé a analizar la hoja.
Era impresionante... No logré ver nada, nada en absoluto. Para asegurarme de que no era el microscopio lo que fallaba, sustituí la hoja por otros materiales y estos sí mostraban su interior.
Por un momento pensé en entregársela a mi padre para que llevara a cabo un experimento con ella, pero entonces un destello procedente de la hoja me cegó. Cuando volví a abrir los ojos estaba a las puertas de algún lugar. Todo se veía negro, menos dicha puerta. Corrí hacia ella y la abrí. De repente, sentí como si volara y me deslizara por el suave viento del anochecer.

interesante....
ResponderEliminarestoy deseando saber que hay detrás de esa puerta! Me ha encantado, de veras.