Observé durante alrededor de un minuto desde lejos la hoja posada en el suelo. Me dio la impresión de que transmitía algo, de que pretendía mostrarme algo.
Me acerqué a ella, aun sin saber qué hacía dando tanta importancia a una mera hoja.
La toqué. La toqué y fue entonces cuando descubrí el inmenso poder que emergía de ella y lo que me hacía sentir esa conexión. Durante un segundo fue como si una anestesia me traspasara el corazón; primero duele el pinchazo, pero después la anestesia hace su efecto.
Me inundó una enorme felicidad, pero al quitar mi dedo índice de encima de ella, me sumí en una profunda tristeza. Me sentí como si hubiera un enorme vacío dentro de mí.
Entonces agarré la hoja, pero nada sucedió. Pensé por un instante que fue mi imaginación, que simplemente me jugó una mala pasada, pero entonces otro pensamiento abundó en mi cabeza: un deseo irrefrenable de llevarla conmigo. Lo hice. La metí en una carpeta transparente dentro del archivador para conservarla bien y me dirigí al instituto.
De todos éste es el que más me ha gustado, ¿Por qué? te preguntarás, porque me gusta como has explicado las sensaciones al tocar la hoja.
ResponderEliminarSigue con ésta historia.
:)